La sobrina de todas las batallas. Por un impuesto a las OTTs

El presidente del Incaa, Luis Puenzo había informado semanas atrás que se estaba analizando, para el futuro, un impuesto a las plataformas de streaming. Clarín inició una campaña de fake news alertando sobre un nuevo impuesto a Netflix que pagarían los usuarios. En pocos días consiguió una capitulación del gobierno.

 

Ante la parálisis creada por la cuarentena en el sector y el derrumbe de una de las fuentes de ingresos del Incaa que proviene de venta de entradas de cine, las asociaciones que nuclean a realizadores y productores comenzaron a solicitar informes sobre la continuidad de la distribución del fondo que inyecta la savia de sus raíces y a reclamar un impuesto a Netflix. Luis Puenzo, presidente del Incaa y también dueño junto a sus hijos de una productora, planteó que frente a la inexorable caída del fondo de fomento “los jóvenes” debían comenzar a trabajar en modificaciones a la ley actual o en una nueva ley de cine que contemple un aporte de las OTT al fondo de fomento. Pero les adelantó que -por su experiencia- esas gestiones legislativas llevarían más de cinco años, pateando la pelota más allá de la gestión de Fernández y la suya, y emulando al presidente que dijera que la política impositiva es “materia del Congreso”.

Rápido de reflejos, el grupo Clarín inició una campaña planteando que el gobierno trabajaba en un nuevo impuesto sobre Netflix que se trasladaría al precio del servicio. La “solidaridad” de Clarín con Netflix se explica por el oportunismo en la defensa de “sus consumidores” y la oportunidad de ocultar la defensa de sus propios intereses representados en Flow.

Pero su campaña ha dado lugar a un uso desprejuiciado de los empresarios que dirigen el Incaa –presidente y vice son dueños de productoras- en convertir la polémica en un reclamo de rescate estatal de su “cadena de pagos”. Ocurre que Puenzo salió al cruce diciendo que el aporte de las OTT se podría obtener ya mismo aplicando la misma ley de cine vigente para derivar parte de lo que los usuarios de estas empresas ya pagan por IVA. «El impuesto se extendería sobre los abonos que ya están pagando el IVA (…) como en todo lo que se compra. Así como el IVA a las entradas (de cine) disminuyó al 11%, qué pasaría si ese 10% también fuera al IVA de los abonos. Sería otro impuesto, que no le costaría un peso más al abonado», explicó Puenzo (Télam, 7/5).

Es decir, que la plata no saldría de las OTT sino del Tesoro (a Puenzo y sus aduladores les gusta decir la Afip), el mismo cuyo presupuesto se encuentra disputado por la vida de los trabajadores de la salud y los acreedores de deuda, lo quieren las productoras de cine para cubrir los huecos de su cadena de pagos.

Otra vez de rodillas ante Clarín

A los seguidores de Puenzo que consideran que “dobló la apuesta” porque obtendría más rápidamente los recursos, parece que se les escapa que ahora sí los fondos los aportarían los consumidores y no las OTT. Pero esto sería lo de menos, porque lo más notable es el triunfo de Clarín. No solamente no tendrá que poner un centavo de las ganancias extraordinarias de Flow, sino que además parte del IVA que sus consumidores aportan a través de la compra de sus servicios se le será reintegrado para rescatar las pérdidas de Patagonik Films, su productora de cine. Puenzo sabe del paladar del grupo Clarín.

En 2017, el macrismo desplazó a su primer presidente del Incaa, Cacetta el CEO de Patagonik Films, por su negativa a relevar de la administración del instituto a funcionarios provenientes de la gestión anterior, a los que muchos productores -Puenzo inclusive- deberán sus callados favores. La comunidad audiovisual se puso de pie y en asambleas masivas discutió la democratización y reorganización de esa caja negra que históricamente ha sido el Incaa. Puenzo fue quien rápidamente se puso a la cabeza de la defensa de ese régimen con su famosa frase “en el cine nacional no hay grieta”.

Capitulación

En días en los que el gobierno viene de retroceder ante los capitalistas de la salud privada y cajonear la centralización del sistema sanitario, para luego archivar el impuesto a la riqueza, en virtud de un apoyo de los capitalistas a la propuesta de restructuración de la deuda, no se podía esperar mucho de Puenzo. Los gestores del Incaa convirtieron una hipotética “epopeya nacional” del cine frente a los tanques imperialistas del streaming, en una rapiña por recursos estatales para rescatar a sus empresas audiovisuales. Como frutilla del postre, alientan a Netflix a que produzca más series en la Argentina con estos mismos recursos.

Impuesto extraordinario ahora

La parálisis de la producción cinematográfica dejó -según datos del sindicato de la industria- a más de cuatro mil trabajadores sin ingresos. Cuando se toma la actividad audiovisual de conjunto y sus trabajadores precarizados la cifra se multiplica de manera exponencial. La mayoría de ellos no pueden acceder al IFE. En varios países del mundo, Netflix ha “donado” recursos para fondos de desempleo para evitar imposiciones. La emergencia plantea la necesidad de un impuesto extraordinario a las OTT, no para engrosar cajas negras y rescatar “capitales nacionales”, sino para que todos los trabajadores de la industria cultural accedan a poder cubrir su subsistencia, con un salario de 30 mil pesos. Ese impuesto debe ser administrado por un Comité de Trabajadores de la Cultura, y aplicado sobre las ganancias de las empresas citadas prohibiendo taxativamente el aumento de tarifas a los usuarios por los servicios que brindan las empresas alcanzadas por el mismo.

 

Julián Morcillo, 9/5/2020

Por un Congreso resolutivo del cine independiente

 

El ajuste implementado por la gestión del INCAA ha llevado al cine independiente a una situación crítica. Además, se ha sumado la devaluación en curso y la inflación imparable que desvaloriza los ya menguados y atrasados presupuestos, al tiempo que valoriza los equipos e insumos dolarizados. Todo esto tiende a agravarse de la mano de un país en default y bajo la bota del FMI.

Pero el ajuste implementado por el INCAA no fue «uniforme» para todo el cine argentino. Porque mientras se redujeron los montos y acrecentaron las trabas para las vías que utilizamos los realizadores independientes, para los sectores concentrados de la industria se aumentaron los recursos y facilitaron los circuitos. Recordemos que el Plan de Fomento vigente fue diseñado a la medida de estos conglomerados de medios por el ex CEO de Patagonik Group.

El invento de las vías divididas por estimaciones de públicos y los puntajes para permitir o no el acceso a las mismas, fueron el mecanismo para concentrar más aún el fomento estatal. Esta política fue acompañada de una subejecución escandalosa del presupuesto direccionado hacia las producciones independientes. El objetivo de reducir el gasto para liberar recursos estatales y destinarlos a la deuda pública, no fue realizado a costa de los peces gordos, sino de la reducción del cardumen.

Esta lógica de utilización de fondos públicos para fomentar el beneficio capitalista va en sintonía con la realidad del campo de exhibición y distribución cinematográfica. En este terreno el copamiento recontra monopólico por parte de las Majors(Warner, Disney, UIP, Sony Fox) hace casi imposible conseguir salas para el cine independiente. Ni este gobierno ni los anteriores hicieron nada que cuestione este dominio imperialista, por el contrario, con la excusa de no intervenir en la libertad de mercado y en la “libre elección” de los espectadores, han contribuido a la colonización cultural e ideológica imperialista.

 

LÍMITES DE LA MESA DE DIRECTORES, SINDICATOS, MULTISECTORIALES

Si bien podemos coincidir con algunos planteos de la Mesa de Directores, es indudable que este análisis de clase está deliberadamente ignorado.La mesa de directores, así como las multisectoriales, sindicatos de la industria y cámaras de productores, colocan su denuncia y propuestas en el marco de fomentar una transición ordenada dentro del INCAA (como lo hacen la CGT y las cámaras empresariales para la transición presidencial).

El planteo centrado en respetar el funcionamiento institucional de la ley de cine apunta más a garantizar “seguridad jurídica” para los negocios de la industria audiovisual que a resolver los problemas y necesidades del cine independiente. Para que se destine un porcentaje significativo del fomento cinematográfico al cine que se produce sin contar con un capital previo y con objetivos artísticos, sociales, culturales y/o políticos, debería dejarse de subsidiar a las empresas que cuentan -y de sobra- con dicho capital. Más aún cuando son conglomerados de medios asociados a las Majors.

El cine independiente es un campo específico y tenemos que tener nuestros propios planteos, reivindicaciones y espacios de debate y organización. Puede y debe el cine independiente sumarse a una lucha más general por presupuesto, por transparencia; pero si no tenemos en claro cuáles son nuestros reclamos específicos, seremos una vez más utilizados como tropa de movilización para políticas cosméticas, que a lo sumo agrandan un poquito la boca del embudo.

 

PONGAMONOS (de nuevo) EN MOVIMIENTO

Por todo lo planteado es que hacemos un llamado a organizar un Congreso de bases del Cine Independiente. Un congreso en el que las bases de todas las asociaciones y gremios del campo audiovisual (realizadores, productores, técnicos, exhibidores, actores, espectadores, estudiantes de cine) nos juntemos para debatir cómo enfrentar esta situación, proponiendo y movilizando a partir de nuestras necesidades y reivindicaciones, con independencia política del estado y las gestiones del INCAA.

Proponemos un Encuentro/Congreso resolutivo del Cine Independiente, a realizarse a inicios de Octubre, antes de las elecciones generales, para elaborar un plan de acción por nuestras necesidades urgentes y definir nuestras propuestas para un Plan de Fomento al Cine Independiente. En lo inmediato, antes de las elecciones generales, creemos que la comunidad del cine independiente debemos organizar la lucha por:

· Un monto de emergencia inmediato para todas las producciones en curso y actualización de presupuestos de acuerdo a la inflación. Pago inmediato de cuotas adeudadas.

· Defensa de la Vía Digital y actualización al 10% del costo medio de película nacional

· Basta de concursos esporádicos. Por una vía permanente de ficción independiente, y una vía de cortometrajes.

· Nombramiento inmediato de comités simultáneos, a propuesta de los realizadores.

· Abajo la censura, programación inmediata en Sala 1 del Gaumont de la película “Escuela bomba”

· Por una red de salas estatales a precios populares

· Apoyo al lanzamiento de films de documental y ficción independientes.

Frente de Documentalistas en lucha

escribinos a [email protected]

INCAA: Confesión de subejecución y amenaza de recorte

 

Casi simultáneamente se conocieron dos noticias en el mundo de la producción cinematográfica que encendieron las alertas de la comunidad audiovisual. La primera, el reconocimiento de la subejecución de los presupuestos 2017 y 2018 del fondo de fomento cinematográfico por parte de la gestión del INCAA. La segunda, que de acuerdo a comentarios publicados en Ámbito Financiero el gobierno aspira a recortar en un 50% este fondo de fomento para contribuir al “deficit cero”, es decir para pagar el acuerdo con el FMI.

Las dos noticias muestran una congruencia que parece celosamente planeada. A saber, si la gestión logró subejecutar dos presupuestos, entonces tiene condiciones políticas para recortar directamente ese 50 por ciento para pagarle al FMI.

A estas dos novedades, se sumó un descubrimiento: un estudio de Julio Raffo encontró que, en una ley ómnibus votada a fines de 2017, los impuestos que nutren la recaudación del fondo de fomento cinematográfico tienen fecha de vencimiento en 2022. Uno de ellos es a las entradas de cine y el otro a la venta de espacios de publicidad audiovisual que los grandes multimedios vienen reclamando eliminar.

Sí, la conclusión que corresponde sacar es que la producción de cine argentino está en peligro. Sin embargo, no sería cierto decir que no se filma, ni que la política cinematográfica desarrollada por el macrismo hasta aquí, no haya contado y cuente con importantes apoyos en el sector.

Ante semejante escenario de crisis y de perspectivas corresponde preguntarse cómo llegamos hasta aquí luego de haber protagonizado las mayores movilizaciones de la historia de la comunidad audiovisual y cómo hacemos para revertir este proceso.

La llave maestra de la política cinematográfica del macrismo es su Plan de Fomento de 2017. Allí consagró las bases de una concentración a favor de los grandes monopolios capitalistas de la industria y de políticas de ajuste y restricciones al cine independiente de ficción y documental.

La lucha que se puso en pie en abril del año pasado con una asamblea de más de mil personas rechazaba ese Plan y reclamaba una democratización del INCAA. ¿Qué pasó? Poco a poco las organizaciones representantes de técnicos y realizadores que encabezaron esas luchas fueron accediendo a reuniones con la gestión para elaborar “mesas de trabajo”, etc, etc.

Pero la gran trampa de la gestión para el movimiento de la comunidad audiovisual fue la puesta en funcionamiento del Consejo Asesor (las gestiones k habían discontinuado su funcionamiento en más de una oportunidad). En el Consejo, con mayoría “opositora”, la gestión del INCAA logró someter la lucha contra el Plan de Fomento a la “discusión de modificaciones” y logró también la aprobación del presupuesto 2017, en el que pusieron la firma los recontra K sindicatos de la Asociación Argentina de Actores (AAA) y el Sindicato de la Industria Cinematográfica (SICA). Estos K le aprobaron al macrismo el presupuesto de un Plan de Fomento que suponía una reducción de la cantidad de películas a realizarse de 200 a 80. Un presupuesto que más tarde terminó reconociendo la gestión que subejecutó en más de 400 millones de pesos.

Las subejecuciones mostraron además que la gestión las maneja discrecionalmente: mientras los “tanques nacionales” se encuentran produciendo, el cine independiente está detenido. Frenaron las designaciones de los comités de evaluación de proyectos para parar el ritmo de adjudicación de apoyos. También la de los comité de créditos, encargados de aprobar la financiación para los proyectos ya declarados de interés por el Instituto, con la intención de entregar el sistema de créditos a la banca privada, trasladando plata del presupuesto que maneja el INCAA a negocios privados. Mientras ese traspaso se concreta, el «parche» de la situación son devaluados adelantos de subsidios entregados a cuentagotas.

La alarma encendida por el vencimiento de los impuestos recaudadores del fondo de fomento ha vuelto a crear una reacción, así como la subejecución del mismo ha movilizado nuevamente a representantes de intereses contradictorios dentro de la comunidad audiovisual: grandes productores que cuentan a priori con la palanca de la “ventanilla continua” de subsidios se mezclan entre los realizadores independientes (desde los cuales salió el único voto de rechazo al Presupuesto en el CA) y los estudiantes, que aportan y aportaron a las grandes movilizaciones del año pasado.

El reclamo de la ejecución del presupuesto, del rechazo del recorte al fondo de fomento o de las leyes modificatorias de la recaudación para el financiamiento del cine debe movilizar a los realizadores independientes con un programa propio, que exprese el rechazo al Plan de Fomento concentrador y elitista, que rechace la bancarización de los créditos y reclame subsidios para poder poner en pie las producciones sin hipotecarse frente a la banca, que defienda la continuidad de la vía digital documental y sus comités de evaluación independientes de la gestión, contra todo tipo de censura; que impulse la creación de una vía de estas características para la ficción sin afectar la partida correspondiente a los documentales.

Sobre estas bases es necesario poner en pie un gran festival en defensa del cine y contra el pago al fondo con los recursos de la cultura y organizar una gran columna de la comunidad audiovisual para marchar al congreso a rechazar la votación del Presupuesto 2019 dictado por el FMI que es la llave maestra de este ajuste contra el pueblo.

 

MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2018

20 BAFICI NOS MOVILIZAMOS

miércoles 11 de abril 18.30hs en la puerta del Cine Gaumont

 

No al plan de fomento del ajuste

El Plan de fomento actual del INCAA (de principios de 2017) instaura un sistema de puntajes que prioriza la taquilla, los antecedentes y la espalda financiera de las productoras. Triplica los montos a recibir por las películas de “audiencia masiva” al tiempo que hace casi inaccesible el acceso para las producciones independientes. Se trata de un plan a la medida de las grandes productoras nacionales y extranjeras, que hace tiempo venían reclamando más dinero para sus negocios y una reducción drástica de las películas nacionales apoyadas por el INCAA (quieren bajar de casi 200 a 60 films al año).

Discutamos un Plan de Fomento a la medida del Cine Independiente

A esta orientación elitista y privatista que se le ha dado al dinero del INCAA hay que responderle con un plan de fomento opuesto: que las majors y grandes medios de comunicación dejen de hacer negocios con fondos públicos! Que todo el dinero disponible se destine al fomento de la producción y exhibición del cine independiente.

Por una vía de ficción sin antecedentes, con cobro por etapa de producción y comités elegidos por los realizadores

En base al éxito de la vía digital documental, que en diez años significó un enorme crecimiento en cantidad y calidad de la producción documental nacional, es necesario implementar una vía de ficción para realizadores sin o con pocos antecedentes. Que se pueda producir con el subsidio necesario, sin depender de créditos ni espaldas financieras. Que la selección de proyectos se realice por comités elegidos por las asociaciones de realizadores.

Defensa de la vía digital documental y los comités independientes. Aumento del presupuesto y fin de las dilaciones administrativas.

La partida presupuestaria destinada a la vía digital se ha reducido respecto al año pasado. A esto se suman las dilaciones de trámites y cobro de cuotas. Reclamamos que se aumente el presupuesto para continuar realizando documentales, que se deje de acumular proyectos sin destino y se nombren inmediatamente los comités de evaluación a propuesta de las Asociaciones.

No a la privatización de los créditos y a los intereses confiscatorios.

El anuncio de la privatización de los créditos (Res. 942) va en la línea de un negocio financiero para los bancos y una limitación aún mayor para el acceso de quién no tenga las garantías financieras. Fuera los banqueros del cine argentino! Rechazamos también el aumento de los intereses cobrados por el INCAA a quiénes ya tenían créditos aprobados.

Por asambleas de base de las asociaciones y de los realizadores independientes. Preparemos la lucha por nuestras reivindicaciones.

Esta política de ataque al cine independiente ya comenzó a reducir drásticamente la producción nacional. Necesitamos volver a poner de pié las movilizaciones y el estado de asamblea permanente del movimiento cinematográfico. Hagamos que cada asociación, centro de estudiantes, agrupamiento realice asambleas de base, que se discutan y aprueben programas y medidas de lucha. Que todo eso confluya en una gran Asamblea en defensa del cine independiente que implemente un plan de lucha.

Se aprobó el presupuesto INCAA 2018 – Avanza el ajuste en el cine

El Consejo Asesor del INCAA aprobó el Presupuesto 2018 de la gestión macrista. El gobierno prepara la entrega del control de los créditos a la banca privada y un nuevo Plan de Fomento, aún más favorable a los grandes monopolios capitalistas. El movimiento de la comunidad audiovisual debe hacer un balance y retomar la senda de la asamblea y la movilización.

El Presupuesto 2018

El Consejo Asesor del Incaa integrado por representantes de las regiones, representantes de los sindicatos de la rama (Asociación Argentina de Actores AAA y Sindicato de la Industria Cinematográfica SICA), de las cámaras de productores y de las asociaciones de directores tiene la facultad de aprobar o rechazar los actos realizados o propuestos por el ejecutivo del INCAA. En su última reunión, la gestión sometió a votación el Presupuesto 2018 logrando su aprobación con un solo voto en contra.

La votación del Presupuesto consagra el triunfo de la política que inició el gobierno con el Plan de Fomento 2017, que supone un ajuste brutal sobre el fomento al cine independiente y una triplicación de los montos a otorgar a los grandes monopolios capitalistas de la industria.

A su vez, la gestión se apresta a profundizar esa política con la privatización de los créditos que se propone entregar a los bancos.

La relevancia política de la votación

El 2017 fue sin dudas el año de mayor movilización de la comunidad audiovisual. El desplazamiento de Casetta y Rovito, pero fundamentalmente de los funcionarios heredados de la gestión anterior al mando de la administración de las cajas puso de manifiesto la necesidad del gobierno de tomar el control ejecutivo del Instituto, para poder llevar adelante la política expresada en su Plan de Fomento.

Frente a aquel golpe, la primera asamblea convocada por los alumnos de la ENERC que congregó mil personas en el cine Gaumont planteó dos cuestiones nodales: el rechazo al Plan de Fomento y la necesidad de una democratización de la gestión del INCAA.

La orientación del movimiento fue confiscada por el kirchnerismo y el pejotismo que desviaron el eje para emplear la movilización en beneficio de la negociación de sus intereses de camarilla (control de las cajas de derechos de autor y otros negocios). Así, el gobierno logró estabilizar su gestión hasta octubre, cuando anunció a través de una resolución la privatización de los créditos. Produjo así, un nuevo levantamiento.

Fue en Octubre y Noviembre cuando en el debate del movimiento de la comunidad audiovisual se terminó imponiendo el reclamo por el acceso de una representación al Consejo Asesor, por sobre la lucha concreta para frenar la política de concentración y privatización y para conseguir las reivindicaciones del cine independiente a través de la movilización. Advertimos varias veces sobre los límites de esa política llamando a que “los realizadores independientes deb(ían) abandonar la ilusión de que el canal para obtener estas conquistas sea la puesta en funcionamiento del Consejo Asesor” (El ataque del gobierno al cine y la resistencia de la comunidad audiovisual en una nueva etapa. Ojo Obrero, 2/10/2017).

Mientras se sucedían asambleas que votaban tanto la lucha por reivindicaciones concretas (derogación de la resolución 942, rechazo del Plan de Fomento, etc), como el reclamo de la designación del Consejo Asesor y su puesta en funcionamiento, la “mesa de directores” se empeñó exclusivamente en integrarse al CA. Pronto, transformó las asambleas en “jornadas informativas” y rechazó el método de la movilización a cambio de la expectativa en los acuerdos de camarillas en el CA. En la última “reunión informativa” se anunció el pronóstico de que triunfaría el rechazo al presupuesto y se desechó la idea de rodear la reunión del CA con una movilización.

Retomar las asambleas y la movilización

Las “expectativas” no pueden explicarse por fuera de filiación política de los miembros que  conforman el CA. Traducen una esperanza en que los representantes de las provincias (los gobernadores) y los de los trabajadores (kirchneristas de la CTA Yasky) vayan a ponerle un freno al ajuste de Macri. Lo que no sucede en el Congreso, ni en las luchas sindicales, no sucedió en el CA. Los kirchneristas y pejotistas votaron el presupuesto ajustador del macrismo en el INCAA.

El gobierno ha reunido de este modo condiciones políticas para ir a una nueva ofensiva. Es urgente un balance en el movimiento de la comunidad audiovisual. Sólo retomando los métodos de la asamblea, de la elección de su representación y de la movilización podremos parar una nueva ofensiva, así como imponer nuestras reivindicaciones.

 

Ojo Obrero, febrero de 2018

La lucha del cine independiente continúa

La Asamblea permanente en defensa del Cine Nacional convoca a una nueva movilización al Instituto de Cine (INCAA) el miércoles 18 a las 12 horas

El cine independiente sigue en pie de lucha contra las medidas tomadas por la gestión del INCAA que buscan aplicar un severo ajuste y censura sobre la producción de este sector. Estas políticas están hechas a medida de un puñado de empresas productoras con intereses ligados a los grandes medios de comunicación y a las distribuidoras y multisalas que vienen acaparando el mercado cinematográfico (http://www.po.org.ar/ prensaObrera/online/cultura/ incaa-la-resistencia-de-la- comunidad-audiovisual-en-una- nueva-etapa).

La importante movilización del 28 de septiembre que reunió a miles de realizadores, técnicos y estudiantes de cine culminó en una asamblea que exigió la derogación de las últimas resoluciones restrictivas dictadas por el INCAA y se planteó abrir el debate por un nuevo Plan de Fomento para el cine independiente, que permita acceder también a los estudiantes de cine. Producto de esa movilización se agendó una reunión con el presidente del Instituto que luego fue suspendida por la gestión negando la participación del sector independiente.

Una nueva asamblea realizada el sábado 7 de octubre, junto a un pantallazo en la puerta del cine Gaumont, ratificó el pliego votado en la asamblea anterior, rechazó la maniobra de la dirección del INCAA planteando que en las reuniones debía participar una representación de todos los sectores que son parte de la asamblea y votó que lo que se negocie en esas reuniones sea discutido en las asambleas. El debate sobre este método es un paso importante visto que un sector del cine buscará hacer una negociación de dos o tres cambios menores en la reglamentación que les permita seguir adentro del fomento mientras el conjunto del cine independiente y los estudiantes son excluidos.

También se discutió la necesidad de hacer una gran campaña de difusión del conflicto comprometiendo a actores y actrices en la realización de videos y pronunciamientos para convocar a una nueva movilización a la puerta del INCAA el miércoles 18 de octubre, exigiendo ser recibidos ese mismo día por el presidente del Instituto. Es importante comprometer en esta tarea a todos los que vienen participando de las asambleas y las movilizaciones para lograr torcer el brazo de la gestión.

13/10/17, Ojo obrero

 

El ataque del gobierno al cine y la resistencia de la comunidad audiovisual en una nueva etapa

 

La gestión del INCAA a cargo de Ralph Haiek ha dado inicio a una nueva etapa de avance en el ajuste y la censura sobre la producción cinematográfica que comenzó con el Plan de Fomento que diseñó el desplazado ex CEO de Patagonik Films, Alejandro Cacetta. Tras su desplazamiento y el de los funcionarios heredados de la gestión K al mando de las cajas, la gestión del PRO se hizo con el control político y financiero del Instituto. A aquél golpe, que motivó un levantamiento sin precedentes de la comunidad audiovisual en abril, lo antecedió y continuó una sub ejecución presupuestaria que paralizó la producción cinematográfica nacional, con excepción de algunas grandes producciones.

El movimiento de la comunidad audiovisual que se puso de pie en abril, se diluyó tras el copamiento de su orientación política por sectores patronales, de la mediana industria, y burócratas ligados en el pasado al kirchnerismo que rechazaron las reivindicaciones concretas de los realizadores independientes en defensa de sus conquistas, y llevaron la movilización a los pasillos del parlamento para preguntar qué modificación sobre los orígenes de los fondos de fomento del cine se haría en una próxima Ley de Convergencia (que reemplazará a la Ley de Medios).

La preocupación fundamental de estas asociaciones profesionales y sindicatos de filiación k es la conservación del control de las cajas de sus Sociedades de Gestión. Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) controla la gestión del cobro de derechos de autor de los directores y está asociada en la Multisectorial Audiovisual con los sindicatos de actores, de técnicos de la industria cinematográfica, de extras, de trabajadores de la televisión, es decir, toda la burocracia sindical de la actividad audiovisual que está a su vez ligada a la gestión de las cajas de los derechos de intérpretes, actores, músicos, etc.

El macrigatismo tras el copamiento de la caja del INCAA mira con apetito las cajas de las sociedades de gestión. Las denuncias de corrupción sobre las gestiones anteriores del INCAA, le han allanado el camino al gobierno para disciplinar a estas burocracias en la aceptación del avance del ajuste como condición para la retención de sus negociados. 

 

Menos películas, más censura

            El movimiento que volvió a ponerse de pie el pasado jueves con una movilización de dos mil personas y una asamblea de mil en la sala 1 del Gaumont se inició nuevamente desde los documentalistas.

            La producción documental, que aporta alrededor de ochenta películas por año, cuenta con una vía de subsidios cuyos comités evaluadores son electos por la asociaciones de sus directores y han logrado una independencia de las gestiones que permitieron que se desarrolle una expresión libre en un género en el que proliferan las denuncias de injusticias sociales, que tienen naturalmente al Estado como principal protagonista. La preocupación por modificar la conformación de estos comités de evaluación ya la tuvo la gestión anterior, pero no pudo doblegar la resistencia. El macrigatismo acaba de cerrar un comité evaluador dejando sin tratamiento para este año cuarenta proyectos de documental. Quiere imponer antecedentes para conformarlo y veedores “administrativos” de la gestión para regimentarlos.

            Sólo unos días después de que una asamblea de documentalistas convocara la movilización del pasado 28 de septiembre, el gobierno a través de sus espadas mediáticas lanzó un nuevo ataque a “la cantidad de películas que nadie ve”, con el argumento de que pertenecen al relato K. Entre los realizadores, se sabe falsa esa afirmación. La campaña no ha hecho más que revivir al movimiento y despertarlo con la misma vitalidad de abril.

 

Asfixia financiera a la realización independiente y privatización del fomento

            El gobierno busca reemplazar en su totalidad la política de subsidios (es decir, la naturaleza del fomento de una actividad) por el sistema de créditos que comprometan el patrimonio de quienes lo requieran. A su vez, no oculta que pretende entregar el negocio de ese “financiamiento” a la banca privada para que se beneficie de la administración de fondos públicos. Aún no ha reunido las condiciones para tentar a la banca privada, para conseguirlas ha emitido la Resolución 942, que por “error” u “omisión” habla en un artículo de personas físicas o jurídicas, para continuar en el siguiente haciendo mención directamente a “empresas productoras”. El “lapsus” expresa el deseo más profundo de la actual gestión: liquidar la producción independiente de las casas productoras. Liquidar el cine de autor. Terminar con la creación artística libre de los condicionamientos del mercado capitalista de la industria cultural.

 

Las tareas del movimiento de los realizadores independientes

             Las resoluciones de la asamblea del 28 contienen un progreso importante en relación a las reivindicaciones que levantó el movimiento de abril. Plantean la derogación de la 942, el rechazo al Plan de Fomento y la apertura de su discusión a la comunidad audiovisual. La defensa de las conquistas de la vía digital para documentales y la extensión de esa conquista a la ficción, clave para el acceso de los estudiantes al fomento cinematográfico. El rechazo a los despidos a los trabajadores del INCAA.

            La gestión, que tiene paralizado el funcionamiento de su Consejo Asesor ha llamado a sus miembros a una reunión y la asamblea votó movilizarse sobre esa reunión, este lunes 2 de octubre.

            Pero los realizadores independientes deben abandonar la ilusión de que el canal para obtener estas conquistas sea la puesta en funcionamiento del Consejo Asesor, porque la gestión lo pondrá en funcionamiento. Este cuerpo consultivo creado por la Ley de Cine no es una representación democrática. Es un cuerpo colegiado compuesto por representantes de las secretarías de cultura de las provincias, de las burocracias de los sindicatos asociados a las sociedades de gestión, de las cámaras patronales de productores y de la propia gestión. Que se incorpore un representante de los documentalistas independientes, incluso que se obtenga de éste CA un pronunciamiento a favor de nuestros reclamos, no nos garantiza el triunfo de nuestra lucha contra este brutal ajuste al cine independiente. Debemos exigir que la gestión reciba a una representación de la asamblea general para el tratamiento de las reivindicaciones que se han votado y acompañar esa reunión con la movilización.

 

Ojo Obrero, 2/10/2017

La reacción masiva e inédita de la comunidad audiovisual ante las renuncias forzadas desde el gobierno a Cacetta y Rovito leyó rápidamente que estas indicaban la intención de profundizar una política mercantilista y de ajuste en el terreno cinematográfico.

La asamblea de los estudiantes y docentes de la ENERC en defensa de la democratización que habían conquistado para la designación del director de la Escuela se trasladó rápidamente como una necesaria experiencia a recorrer por toda la comunidad audiovisual.

El jueves 13 de abril, las 1000 personas que colmamos el Gaumont debatimos sobre cómo enfrentar el golpe ajustador del gobierno y sacamos rápidamente la conclusión de la necesidad de una democratización también en la elección de la conducción del INCAA. Y que esa democratización no podía resumirse a la selección de una persona, sino que debía también avanzar en una política de fomento al alcance de todos los allí presentes -y no sólo de las grandes empresas capitalistas de los medios.

Fue una demostración de la voluntad y necesidad de un cambio profundo en la lógica del actual Plan de Fomento de Cacetta, saludado por Avelluto y el Grupo Clarín porque concentra aún más los fondos entre pocos grandes grupos económicos.

La democratización necesaria para desarrollar esos cambios choca con el statu quo actual y anterior, choca con una Ley de Cine que entrega la potestad de elegir al presidente del INCAA al Poder Ejecutivo Nacional.

Las reacciones inéditas nunca son un rayo en cielo sereno, este despertar masivo de la comunidad audiovisual -que explota en asambleas autoconvocadas por todo el país- también tiene su historia. Un historia que no sólo ha marcado grietas sino verdaderos abismos entre intereses contrapuestos: el monopolio de la distribución en manos de las majors de Hollywood es incompatible con el cine como vehículo de arte y cultura; las condiciones jurídicas y financieras necesarias para aplicar a los más altos presupuestos –para los cuáles ahora ni siquiera deben pasar por comités de evaluación- son incompatibles con el desarrollo de una cinematografía independiente de las majors extranjeras y locales.

La pose de una comunidad audiovisual sin grietas que defiende al INCAA como institución impoluta, pretende borrar la historia y preparar un compromiso que no contemple ningún cambio de fondo.

Ante la recomendación del grupo FIEL de eliminar los cánones que deben pagar los medios por la pauta publicitaria y que componen más de la mitad de la recaudación del Fondo de Fomento, los sectores de la industria nos convocan a una unidad en la defensa de toda la ley de cine tal como está y a abandonar la pelea por la democratización y por un nuevo Plan.

Rechazamos con toda nuestra fuerza el ajuste brutal que reclaman los grandes medios sobre el Fondo de Fomento y nos movilizaremos contra ello, pero debemos sostener el debate y la pelea por una transformación del sentido de la política de fomento cinematográfico, para ponerla al servicio de la producción artística y no del lucro de grandes monopolios, ni de las medianas productoras que cercenan el acceso al fomento y negrean a los trabajadores. 

La transparencia en la administración de los recursos del INCAA, un reclamo de larga data -recordar la lucha contra el “tercero jota”- la lograremos en unidad los realizadores independientes con los trabajadores del cine y del INCAA.

Llamamos a darle forma práctica y de contenido a una Iniciativa por la Democratización del INCAA y por un nuevo plan de fomento. Ese plan debería:

– poner el acento en la obra y su función social y cultural más que en su rendimiento comercial;
– ser flexible ante los distintos diseños de producción (contemplar la conformación de equipos según las necesidades, rodajes discontinuos, películas que van modificando su narrativa mientras se filman y propuestas no tradicionales);
– establecer y asignar los presupuestos en base a salarios de convenio de técnicos, actores y extras; y mediante una evaluación del proyecto en sí -y no según “vías” restrictivas o antecedentes que una camarrilla de productoras logró acumular;
– permitir el acceso al fomento a realizadores sin antecedentes;
– conformar comités de evaluación según las propuestas de las asociaciones de cine;
– establecer los mecanismos necesarios para que los realizadores no deban asociarse a una empresa o convertirse en empresarios obligados a autoexplotarse y a explotar a sus compañeros de realización (el INCAA podría ser el empleador directo para las producciones que subsidia).

Creemos que estas medidas y otras que se puedan debatir darían vuelta la orientación social del fomento cinematográfico y producirían un importante crecimiento en la produccion de cine de nuestro país.

Convocamos a los documentalistas que vienen dando hace años una lucha en este sentido, a sus directivas pero también a las bases y los diferentes colectivos existentes. Convocamos a los estudiantes de cine de todo el país -que no esperen a recibirse para luchar por el acceso al fomento y por salarios bajo convenio. Convocamos a los trabajadores del INCAA a discutir el sentido del fomento al cine y así poder dejar de trabajar para un plan que alimenta su mercantilización. Convocamos a los realizadores de ficción que hace tiempo vienen debatiendo y reclamando una “vía digital” para la ficción que barra con las trabas para acceder al fomento. Convocamos a los cineastas independientes que filman con o sin fondos del Instituto.

Usemos la fuerza inédita del debate y movilización de la comunidad audiovisual para definir y luchar por esta necesaria democratización y des-mercantilización del INCAA. 

Ahora es cuando!

Grupo de cine Ojo Obrero
19-04-2017

El nuevo “plan de fomento” lanzado por el ex CEO de Patagonik Films y actual presidente del INCAA, Alejandro Cacetta, responde al reclamo de los grandes pulpos de la distribución cinematográfica -principalmente norteamericanos- de poner “orden” a la colocación de la producción fílmica nacional.

La dominación del mercado cinematográfico a manos de los tanques de Hollywood no sufrió ninguna alteración durante las gestiones “nacionales y populares”. Sin embargo, el incremento de la cantidad de películas producidas en el país en el último período colocó en tensión el reclamo de la comunidad cinematográfica para que esos films llegaran al público, impedida por el copamiento del negocio de la distribución y exhibición por parte de los grandes pulpos de la industria cultural. El INCAA “nac & pop” siempre se lavó las manos frente a estos reclamos, apartándose de intervenir sobre el mercado de la distribución y exhibición en nombre de la “especificidad de la tarea de fomento” del instituto. La preocupación de los tanques ante el incremento de la producción nacional no era infundada, ya que la legislación nacional cuenta con herramientas para imponerle a éstos la difusión de la producción nativa a través del cumplimiento de una “cuota de pantalla” válida para todas películas argentinas, que los “nacionales” nunca aplicaron.

Ahora, el remozado “plan de fomento” del macrismo apunta a despejar las preocupaciones de las grandes productoras y a “ordenar” la producción cinematográfica nacional dividiendo la asignación de los subsidios en las categorías “Audiencia Masiva”, “Audiencia Media” y “Documentales Digitales”.

Quienes quieran acceder al fomento de “Audiencia Masiva” deberán “buscar sí o sí aportes privados y del exterior significativos para completar el financiamiento de sus proyectos” (declaraciones Cacetta al portal Otros cines, 29/09). Es decir, asociarse con los tanques. Para ellos, el subsidio mayor alcanzará los 14,5 millones de pesos.

Por otra parte, Cacetta advierte que la cuota de pantalla y otras normas de protección y fomento de la industria cinematográfica nacional “están obsoletas”, anticipando que quienes apliquen a las vías de “Audiencia Media” obtendrán una exhibición muy por debajo de las cuotas actuales, mientras que para quienes apliquen a la vía de “Documentales Digitales” prácticamente no tendrán perspectivas de exhibición en salas.

Un plan contra la libertad de creación

“Este plan integral apunta a trabajar más en la previa, en el estímulo, el aprendizaje y la reflexión sobre cada proyecto, que incluye planificar el lanzamiento, pensar a qué público se dirige, tener en cuenta los cambios en los hábitos de consumo, tener en claro el target, saber cómo comunicar, cómo instalar un proyecto de bajo presupuesto en redes sociales, cómo lo vas a explotar”, declaró a Otros cines Enrique Avogadro, secretario de Cultura y Creatividad del Ministerio de Cultura.

A la censura ideológica, el formateo artístico y cultural que representará la obligatoriedad de la asociación con los tanques mercantiles de Hollywood para las películas nacionales de “Audiencia Masiva”, Avogardo la expande al conjunto del fomento de menor presupuesto como criterio de Estado. En relación a los Documentales Digitales, Cacetta dijo que “los comités de evaluación los designará el Consejo Asesor”. Es decir, su propia gestión, apartando a las asociaciones de documentalistas que hasta ahora intervenían en esas designaciones.

El nuevo “plan de fomento” pone en marcha una profundización de la dominación de los grandes pulpos en nuestra producción cinematográfica. Pretende además, por la vía del formateo mercantil y el control político de la evaluación de proyectos, borrar todo vestigio de producción artística y cultural independiente con fomento estatal.

Estas fueron conquistas de la comunidad cinematográfica que deberá ponerse de pie para defender y recuperar.

Julián (Ojo Obrero)

La gestión macrista del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) montó una provocación contra la comunidad de documentalistas: a través de su Consejo Asesor designó a dedo dos comités de jurados para la evaluación de proyectos que se venían eligiendo a propuesta de las asociaciones de realizadores. La reacción fue contundente. Como un rayo, cientos de documentalistas se concentraron el 19 de julio frente a las puertas del INCAA y marcharon a las de la ENERC , donde se reunía el Consejo Asesor para repudiar la medida y exigir que se reestablezca en la reglamentación de su funcionamiento la elección de jurados a propuesta de la comunidad documental.

El atropello sobre esta forma de constitución de los jurados no es nuevo. En abril de 2013, la gestión kirchnerista ya había intentado ir a fondo por el control político de la conformación de los comités cuando sancionó la Resolución 982. En esa oportunidad, la movilización de los documentalistas logró frenar una ofensiva de censura, pero no logró imponer que se reestablezca en la letra de la resolución la precisión relativa a que la elección de los jurados se hiciera a propuesta de las asociaciones del medio. Sin embargo, desde 2013 hasta el presente continuó funcionando como lo venía haciendo desde 2007, cuando la lucha de los documentalistas arrancó la creación de la vía de fomento para el documental independiente.

El documental es un medio de expresión artístico por el cual se canalizan profusamente denuncias de injusticias que tienen como responsable fundamental al estado. Que el estado designe a quiénes deben juzgar esos proyectos ya constituye un principio de censura. El funcionamiento, en cambio, de los comités de evaluación electos por los propios documentalistas ha sido desde 2007 a la fecha la garantía para que se exprese a través de estas realizaciones todo el arco ideológico de la sociedad y, particularmente, una importante cantidad de producciones que denunciaron los atropellos estatales y a sus responsables.

Falso federalismo

La gestión a través del Consejo Asesor impulsa la designación de jurados de “las provincias” contra las asociaciones “porteñas”. Pero al “federalismo” de la gestión PRO lo parió un ajuste sobre el fomento a la producción de series televisivas a las cuales venían aplicando los realizadores de las provincias. Tras ese ajuste, las secretarías de cultura de las provincias han ido a la cooptación de esos productores para introducirlos en los comités como una cuña contra la independencia política de estos, movilizándolos con este falso argumento del federalismo.

Las asociaciones nacionales de documentalistas que están movilizadas ya habían presentado un proyecto de ampliación del cupo de representación de documentalistas de las provincias en los comités, y ese reclamo sigue integrando parte de nuestra propuesta.

Resultados y perspectivas

La movilización del 19 logró que una delegación representativa del sector participe de la reunión del Consejo Asesor para exponer el rechazo a esta provocación y exigir que se reconozca en la reglamentación de la confección de los comités el reclamo de la elección democrática por sus propios realizadores. El consejo, por su parte, aprobó la designación de un comité propuesto por las asociaciones; rechazó la impugnación sobre los dos creados a dedo y expresó su voluntad de “abrir un canal de diálogo”.

Para legalizar la designación del Consejo Asesor, la gestión debe publicarla en el Boletín Oficial. Todavía no han dado este paso. De hacerlo, ¿cómo se podría entender a este “canal de diálogo”?. Los documentalistas debemos redoblar nuestra movilización hasta lograr establecer este derecho a la creación artística con fomento estatal e independencia política del estado. Para lograrlo tenemos que ir a una gran asamblea abierta de los realizadores de todas las asociaciones que ponga en pie un plan de lucha que vaya hasta el final en todas las reivindicaciones que ya han sido presentadas al INCAA en ocasión de la gran movilización que significó la celebración del día del documentalista en homenaje a Raymundo Gleyzer.