Se repitió el asombro de los trabajadores del Complejo Tita Merello, Km 2 del Espacio INCAA, ante la masiva concurrencia que colmó la sala central del cine. Las tres mil personas que presenciaron los films de la edición 2004 del Felco (Festival Latinoamericano de la Clase Obrera -cine y video-, organizado por el Ojo Obrero), y que participaron con interés de los debates posteriores a las exibiciones, ya habían sorprendido, en aquel entonces, tanto a la responsable de las muestras del Complejo como a acomodadores y boleteros. Es que las películas que se proyectan en ambas salas, cuentan habitualmente con una magra concurrencia. Contribuye a que esto sea así la insignificante cuota de pantalla que está destinada al cine nacional, y que el INCAA se encarga de descomprimirle a las grandes cadenas de cines como Hoyts o Village, abriendo estas salas, pero sin darle ninguna difusión a las producciones que allí se exhiben.

No ahorró elogios por el estreno el también asombrado Víctor Proncet, invitado de lujo, protagonista y co-guionista junto con el desaparecido Raymundo Gleyzer de Los Traidores, film hito en la filmografía del cine militante de los años ’70. Casualmente, su película describe la función de la burocracia sindical como agente de la patronal y del Estado burgués, en contra de los intereses de los trabajadores. Su personaje, “Barreda”, perfectamente puede compararse con un “gordo” de la UTA.

Visto en perspectiva Así es el subte demuestra, treinta años después de Los Traidores,cómo siguen planteadas las mismas necesidades históricas para los trabajadores: organizarse independientemente de la burguesía y de sus agentes dentro de la clase obrera: las burocracias sindicales (como lo hicieron los trabajadores de Metrovías, a instancias de su Cuerpo de Delegados). El cine militante manifiesta ahora, como entonces, esta puja de los obreros por su emancipación.

Ahora bien: el cine militante de esta era, la etapa histórica del Argentinazo (hecho político que es contemporáneo, no casualmente, al surgimiento de estas expresiones actualizadas de cine militante), recibió tempranamente la denominación de cine piquetero. Pero, ¿cómo el cine piquetero relata la lucha de los obreros ocupados? El Ojo Obrero destacó oportunamente que el cine piquetero era una variante histórica del cine militante, y no una categoría distinta, y que, en definitiva, el cine militante destaca entre los trabajadores en lucha, a aquel sector que tiene características de vanguardia. Para todos aquellos escépticos, sectarios u oportunistas que no veían en el movimiento piquetero a la vanguardia de la clase obrera contra la burguesía, esta película demuestra cómo ha trascendido los límites de los trabajadores desocupados, para organizar también, con sus métodos (la asamblea, el piquete), a los obreros ocupados.
Pancho – Ojo Obrero