Manifiesto Fundacional del Ojo Obrero

“Como grupo de cine nos proponemos utilizar el arma con la que contamos (la realización audiovisual) para cooperar desde nuestro lugar con el camino que está emprendiendo hoy la clase trabajadora. Las luchas, los cortes de ruta, las ocupaciones, las huelgas, las movilizaciones, las asambleas… ahí vamos a estar.”

Para definir los objetivos y bases de acción del Grupo, en lugar de partir de una definición de tipo estética o cultural, consideramos que debemos partir de una caracterización político social. Este método nos permite salir a producir con un claro objetivo político-práctico (que no es nuestro interés ocultar o disfrazar) que ordenará todo el desarrollo y trabajo futuro del Grupo.

La característica principal de la presente etapa es la caducidad histórica del sistema político y económico vigente, el capitalismo, que no puede proporcionar una solución de los problemas más acuciantes de las masas trabajadoras. Se combina una superproducción mundial de mercancías y capitales (en términos de mercado) con la incapacidad material de obtenerlas de la mayoría de la población mundial, golpeada por el hambre y la desocupación en masa (instaurada esta como una tendencia mundial imparable).

La fórmula que se aplica para evitar la constante caída de rentabilidad del capital es aumentar la superexplotación y el hambre de las clases trabajadoras (incluyendo la autodenominada clase media).

Esta fórmula, vulgarmente denominada “neoliberalismo”, y las reacciones contrarias que provocó y sigue provocando, dio lugar al surgimiento un nuevo engaño dirigido a ilusionar a la clase trabajadora: el surgimiento de la llamada “tercera vía” o centroizquierda (donde también se alinean las burocracias sindicales “combativas”). Pululan por todo el planeta los planteos “anti-modelo” o reformistas que buscan la “humanización” del capitalismo. Esta tercera vía, que se proponía y propone como una opción de cambio de la política de los gobiernos “neoliberales”; al llegar al poder, como la Alianza en Argentina, el Laborismo en Inglaterra, o el PRD en México, han aplicado las mismas políticas que sus antecesores. También tenemos casos en los que aún no habiendo llegado a ser gobierno, como el PT en Brasil o el Frente Amplio de Uruguay, ya demuestran la misma ceguera político ideológica. A pesar de haber aplicado a rajatablas los planes del FMI y de las burguesías locales no han podido evitar ni siquiera su propia debacle económica y política, ni hablar de la pauperización a escala nunca vista que han provocado entre las clases trabajadoras. Han demostrado el completo fracaso de los planteos “eticos” y “solidarios” de la pequeño burguesía, que no han sido otra cosa que la aplicación de los planes políticos y económicos impulsados por la burguesía imperialista tomada en su conjunto.

La “tercera vía” debe ser tomada como un ejemplo irrefutable de la incapacidad del sistema capitalista, en el contexto de la actual crisis mundial, de gobernar con otros métodos que no sea el ataque y mayor explotación y marginación de la mayoría de la población. La desocupación en masa y la superexplotación de los trabajadores son una necesidad estructural del sistema capitalista, son las dos caras de una misma moneda utilizada para reducir al extremo el valor de la fuerza de trabajo y así reducir la caída de las ganancias capitalistas.

Sin embargo, este engaño está demostrando tener patas cortas. La contradicción existente entre lo que dicen los políticos patronales con las consecuencias catastróficas reales que conlleva la aplicación de sus políticas, está provocando constantes desequilibrios económicos y políticos en la gran mayoría del mundo. También crecen a escala mundial las expresiones de rechazo de estas políticas y las rebeliones populares. Aunque esta tendencia sea creciente e imparable, todavía es incapaz de manifestarse homogéneamente y proponiendo una salida radical a la situación, y por consiguiente, logra ser aplacada, dilatada o cooptada por los intereses de la clase patronal.

No se puede acabar con la superexplotación, la desocupación y las guerras sin un planteo anticapitalista, que meta la mano no solo en los bolsillos del capital sino también que reformule completamente la sociedad sobre bases socialistas (estatización bajo control obrero de los medios de producción y de la banca, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, en definitiva, un plan económico al servicio de los oprimidos).
Para darle una perspectiva victoriosa a estas manifestaciones de descontento generalizadas, la necesidad de una organización política que aglutine a los trabajadores desocupados y ocupados alrededor de un programa clasista, y que se plantee teórica y prácticamente garantizar esa victoria en Argentina y en el mundo entero, debe ser la tarea inmediata fundamental. De esta toma de conciencia política de los trabajadores, que ya se expresa nacional e internacionalmente, nos consideramos orgullosamente parte y pretendemos aportar a extenderla.

En este contexto vemos como los medios masivos de comunicación (cine, TV, radios, diarios, revistas) son utilizados por la burguesía con un doble objetivo: la obtención de ganancias por un lado, y la penetración ideológica y cultural acorde a sus intereses como clase dominante por otro.
Como grupo de cine nos proponemos utilizar el arma con la que contamos (la realización audiovisual) para cooperar desde nuestro lugar con el camino que está emprendiendo hoy la clase trabajadora. Las luchas, los cortes de ruta, las ocupaciones, las huelgas, las movilizaciones, las asambleas… ahí vamos a estar. Nuestra intención es generar un material audiovisual que sirva para fomentar el debate y colectivizar las experiencias, planteando la necesidad de una salida política propia de los trabajadores. Si bien la exhibición del material no va a estar acotada a ningún circuito en particular, su función principal es ser exhibida y debatida por los trabajadores dentro de sus propias organizaciones de lucha (comisiones de desocupados, sindicatos, agrupaciones, partidos, etc.) Estamos convencidos de que nuestro trabajo aportará a la evolución de la conciencia política de la clase trabajadora hasta conseguir finalmente la victoria, la conquista del poder obrero en la Argentina y en el mundo entero.

29 de mayo del 2001.