Hay una salida para los trabajadores del Cine

Hay una salida para la creación independiente

Hay que organizarla

 

Varios días antes de que Cristina Kirchner reconociera que la crisis mundial impactará profundamente en nuestro país y justificara por ello el adelantamiento electoral, en reuniones convocadas por el INCAA, Liliana Mazure advertía lo propio y su incapacidad para revertirlo. Su flamante Plan de Fomento, que concentra aún más la producción de cine nacional en las grandes productoras y multimedios y elude la necesidad de intervenir en el gran negocio de la distribución y la exhibición, quedará a merced de la recesión y la crisis presupuestaria que el derrumbe fiscal comienza a vislumbrar.

El carácter mundial de la crisis pone en jaque también a la alternativa de la co-producción y la venta al exterior de films nacionales. En Francia y en España se asiste a una huelga de inversiones en la industria cinematográfica y se espera una reducción gigante de producciones para el próximo año.

Los trabajadores del cine y los medios audiovisuales de la Argentina están comenzando a sufrir los primeros impactos de la crisis y la incertidumbre generada al interior del gremio hace necesario abrir un debate profundo sobre el destino de la producción audiovisual en el país.

La mayor porción de la producción cinematográfica en nuestro país –desde la devaluación hasta el 2008- fue la destinada al cine publicitario (comerciales). Desde que se desató la crisis, este tipo de producciones –sobre todo las extranjeras que filmaban en nuestro país- se han reducido drásticamente. El derrumbe capitalista que está generando una huelga de inversiones a nivel mundial, así como una fuerte tendencia a las fusiones de grandes empresas, absorción de medianas y desaparición de pequeñas está creando las condiciones de una reorganización del mercado publicitario, que seguirá la misma lógica reduciendo y concentrando producciones.

Esta reducción y concentración acentuará la competencia entre las productoras publicitarias, que intentarán avanzar sobre las condiciones laborales de los trabajadores del cine con una mayor flexibilización del salario y las condiciones laborales. La deliberación al interior del SICA para defender el cumplimiento del convenio es la primera tarea del gremio, que tiene que resistir su liquidación.

Pero, naturalmente, existe otro problema: una importante cantidad de trabajadores no serán convocados a rodar.

¿Qué salida pueden encontrar ellos a la miseria de la desocupación?

¿La huelga? Nadie que no tiene trabajo puede hacer huelga.

¿La ocupación del lugar de trabajo? Las productoras son cáscaras vacías que alquilan equipos para producir, si nos empeñáramos en ocuparlas nada podríamos hacer allí. ¿Entonces?

 

Es necesario reorganizar la producción audiovisual sacando a los capitalistas del medio

 

A principios de Julio de 2008, el Ojo Obrero publicó un documento frente a la asunción de Liliana Mazure en el INCAA[1] que anticipaba la política que ésta parecía dispuesta a llevar adelante y no se equivocó: el Plan de Fomento no sólo beneficia a las productoras sino que además se propone reducir la cantidad films a producir por año.

Frente a este Plan señalábamos que la producción audiovisual argentina estaba subordinada a la dominación total de la distribución y la exhibición por un puñado de empresas extranjeras,  decíamos entonces que “en 2007 las majors (Buena Vista –Disney-, Warner, Universal Paramount, Columbia Pictures, Tristar, Fox) controlaban el 75,57% del mercado y las salas que pertenecen a empresas extranjeras (Hoyts, Village, Cinemark y Nacional Amusements) se llevaban el 64,93% de la venta de entradas. A estas empresas no les importa que la cantidad absoluta de espectadores disminuya -de un pico de 45 millones de espectadores anuales en 2004 cayó a 34 millones en 2007- porque su recaudación sigue subiendo a pesar de ello -de 247 millones de pesos en 2005 a 322 en 2007- gracias al constante aumento en el precio de las entradas”[2] .

¿Cómo resolvemos entonces el problema de los miles de trabajadores y estudiantes de cine que quedarán a merced, o del derrumbe de los capitalistas en el mercado publicitario, o de la concentración de la producción cinematográfica nacional?

Los trabajadores del cine, así como los más de quince mil estudiantes de cine que hay actualmente en el país, no se formaron ni se forman sólo con la perspectiva de entregar su trabajo y su alma a la producción publicitaria, sino, por el contrario, con el deseo de crear, de expresarse a través de esta forma artística.

La salida entonces que podemos impulsar es la nacionalización de la distribución y la exhibición cinematográfica en el país, bajo control de los trabajadores, los estudiantes y espectadores del cine. Esta medida, mediante la apropiación del gran negocio que hoy manejan a su antojo las Majors norteamericanas y un puñado de grupos “nacionales”, generaría los fondos necesarios para liberar la multiplicación de la producción audiovisual nacional. Se podría ocupar en un trabajo creador a miles de trabajadores, que de otra forma serán desplazados por la crisis, para darle a esta producción independiente la difusión necesaria en los medios, para volver a abrir salas en los barrios a precios subsidiados para el espectador y de esta manera darle al cine nacional el lugar que le corresponde.

Llamamos entonces a los trabajadores del cine, al SICA, a los estudiantes, a los realizadores independientes, a los documentalistas independientes, a los actores a reunirnos y debatir colectivamente este planteo para rescatar a la industria audiovisual del derrumbe de los capitalistas.

Ojo Obrero, 21-03-09

 

[1] http://www.ojoobrero.org/textos_Incaapaces_frente_a_los_tanques.html

[2] Idem.