El fenómeno de la rebelión popular argentina –y, más aún, el ejemplo del movimiento piquetero argentino–, se propaga velozmente por distintos lugares del mundo. Y no sólo “viaja” como experiencia acumulada de los pueblos, como es el caso reciente de Bolivia, sino que también se propaga y es tomado como ejemplo a través de los medios de comunicación y el arte.
Así es que, entre el 7 y el 16 de febrero, en Berlín, Alemania, en uno de los festivales internacionales de cine más importantes del mundo, se mostrarán seis documentales de cine piquetero: “Por un nuevo cine en un nuevo país”, realizado por Adoc (Asociación de Documentalistas); “Memoria, vacuna contra la muerte” y “Tercer tiempo”, del Grupo Cine Insurgente; “Cerámica Zanón”, de Contraimagen; y “Piqueteros, Carajo (26/6/02, Puente Pueyrredón)” y “Brukman es de los trabajadores”, del Ojo Obrero (Página/12, 13/2).
Cuando Peter Shumann, director del Festival, vio los videos, decidió, quebrando la tradición de un festival que sólo proyectaba material fílmico (16 ó 35 mm), abrir una sección especial de video político.
El interés creciente que despierta el fenómeno piquetero y por lo tanto las películas realizadas por y para piqueteros, no termina aquí. En marzo de este año, las películas “Argentinazo, comienza la revolución” y “Piqueteros, Carajo”, realizadas por el Ojo Obrero, podrán verse dentro del marco de otro festival, en este caso en la 15ª edición del Festival Encuentros de Cines Latinoamericanos de Toulouse, Francia, donde se presentarán junto a otros materiales sobre las luchas en la Argentina y Latinoamérica.
También habría que mencionar las proyecciones realizadas en el “6th Seoul International Labor Film and Video Festival”, en Corea, que han causado un gran impacto y dado como resultado un compromiso por parte de los compañeros del Labor News Production de hacer copias de los videos para distribuirlos entre sindicatos y organizaciones de trabajadores de Corea del Sur; y las numerosas proyecciones de los videos realizadas durante el 2002 en distintos puntos de Estados Unidos, entre ellos junto a los portuarios en huelga.
Uno de los objetivos que nos hemos propuesto como Ojo Obrero, el de ser la propaganda de la revolución argentina en el mundo, está mostrando su viabilidad política y práctica. Seguiremos en este camino concientes del ejemplo que los piqueteros argentinos estamos dando al mundo, entendiendo que el Argentinazo no es una particularidad argentina, sino una tendencia mundial a la que los trabajadores de todo el mundo seremos arrastrados por la crisis capitalista.
Hernán Vasco (Ojo Obrero), marzo de 2002