La reacción masiva e inédita de la comunidad audiovisual ante las renuncias forzadas desde el gobierno a Cacetta y Rovito leyó rápidamente que estas indicaban la intención de profundizar una política mercantilista y de ajuste en el terreno cinematográfico.

La asamblea de los estudiantes y docentes de la ENERC en defensa de la democratización que habían conquistado para la designación del director de la Escuela se trasladó rápidamente como una necesaria experiencia a recorrer por toda la comunidad audiovisual.

El jueves 13 de abril, las 1000 personas que colmamos el Gaumont debatimos sobre cómo enfrentar el golpe ajustador del gobierno y sacamos rápidamente la conclusión de la necesidad de una democratización también en la elección de la conducción del INCAA. Y que esa democratización no podía resumirse a la selección de una persona, sino que debía también avanzar en una política de fomento al alcance de todos los allí presentes -y no sólo de las grandes empresas capitalistas de los medios.

Fue una demostración de la voluntad y necesidad de un cambio profundo en la lógica del actual Plan de Fomento de Cacetta, saludado por Avelluto y el Grupo Clarín porque concentra aún más los fondos entre pocos grandes grupos económicos.

La democratización necesaria para desarrollar esos cambios choca con el statu quo actual y anterior, choca con una Ley de Cine que entrega la potestad de elegir al presidente del INCAA al Poder Ejecutivo Nacional.

Las reacciones inéditas nunca son un rayo en cielo sereno, este despertar masivo de la comunidad audiovisual -que explota en asambleas autoconvocadas por todo el país- también tiene su historia. Un historia que no sólo ha marcado grietas sino verdaderos abismos entre intereses contrapuestos: el monopolio de la distribución en manos de las majors de Hollywood es incompatible con el cine como vehículo de arte y cultura; las condiciones jurídicas y financieras necesarias para aplicar a los más altos presupuestos –para los cuáles ahora ni siquiera deben pasar por comités de evaluación- son incompatibles con el desarrollo de una cinematografía independiente de las majors extranjeras y locales.

La pose de una comunidad audiovisual sin grietas que defiende al INCAA como institución impoluta, pretende borrar la historia y preparar un compromiso que no contemple ningún cambio de fondo.

Ante la recomendación del grupo FIEL de eliminar los cánones que deben pagar los medios por la pauta publicitaria y que componen más de la mitad de la recaudación del Fondo de Fomento, los sectores de la industria nos convocan a una unidad en la defensa de toda la ley de cine tal como está y a abandonar la pelea por la democratización y por un nuevo Plan.

Rechazamos con toda nuestra fuerza el ajuste brutal que reclaman los grandes medios sobre el Fondo de Fomento y nos movilizaremos contra ello, pero debemos sostener el debate y la pelea por una transformación del sentido de la política de fomento cinematográfico, para ponerla al servicio de la producción artística y no del lucro de grandes monopolios, ni de las medianas productoras que cercenan el acceso al fomento y negrean a los trabajadores. 

La transparencia en la administración de los recursos del INCAA, un reclamo de larga data -recordar la lucha contra el “tercero jota”- la lograremos en unidad los realizadores independientes con los trabajadores del cine y del INCAA.

Llamamos a darle forma práctica y de contenido a una Iniciativa por la Democratización del INCAA y por un nuevo plan de fomento. Ese plan debería:

– poner el acento en la obra y su función social y cultural más que en su rendimiento comercial;
– ser flexible ante los distintos diseños de producción (contemplar la conformación de equipos según las necesidades, rodajes discontinuos, películas que van modificando su narrativa mientras se filman y propuestas no tradicionales);
– establecer y asignar los presupuestos en base a salarios de convenio de técnicos, actores y extras; y mediante una evaluación del proyecto en sí -y no según “vías” restrictivas o antecedentes que una camarrilla de productoras logró acumular;
– permitir el acceso al fomento a realizadores sin antecedentes;
– conformar comités de evaluación según las propuestas de las asociaciones de cine;
– establecer los mecanismos necesarios para que los realizadores no deban asociarse a una empresa o convertirse en empresarios obligados a autoexplotarse y a explotar a sus compañeros de realización (el INCAA podría ser el empleador directo para las producciones que subsidia).

Creemos que estas medidas y otras que se puedan debatir darían vuelta la orientación social del fomento cinematográfico y producirían un importante crecimiento en la produccion de cine de nuestro país.

Convocamos a los documentalistas que vienen dando hace años una lucha en este sentido, a sus directivas pero también a las bases y los diferentes colectivos existentes. Convocamos a los estudiantes de cine de todo el país -que no esperen a recibirse para luchar por el acceso al fomento y por salarios bajo convenio. Convocamos a los trabajadores del INCAA a discutir el sentido del fomento al cine y así poder dejar de trabajar para un plan que alimenta su mercantilización. Convocamos a los realizadores de ficción que hace tiempo vienen debatiendo y reclamando una “vía digital” para la ficción que barra con las trabas para acceder al fomento. Convocamos a los cineastas independientes que filman con o sin fondos del Instituto.

Usemos la fuerza inédita del debate y movilización de la comunidad audiovisual para definir y luchar por esta necesaria democratización y des-mercantilización del INCAA. 

Ahora es cuando!

Grupo de cine Ojo Obrero
19-04-2017